
Es hora de partir, nos alcanzó el viaje; Una temporada en el vacío,
Cierre su mente, abra sus ojos, es hora de observar hacia el abismo.
Su mirada perdida, Su rostro pálido, perfecto maniquí articulado,
Los años azotan en su desgastado cuerpo, agrietando las arrugas,
Anidando en sus fosas nasales, un enjambre de gigantes termitas.
Su cabello grisáceo, y aun sus ojos apuntando hacia el olvido,
Levante ese vaso, gire la muñeca, derrame el liquido sobre la grieta.
El cristal se estrella, su palma herida, sangre, es solo lo que siente.
Su mente en blanco, su mirada clavada en la llama de la vida.
Vida?, usted solo soñó con placeres mundanos, solo añora recibirla.
Levantese, sienta como se desvanece de sus manos, todo lo heredado.
Días como este, eternos le parecen, solo espera jamas olvidarlos.
Grato aquel quien le otorgó esa pizca de conciencia, dios acaso?,
Días llenos de color, de un solo color, escapando de la monotonía!.
Las polillas, de su cráneo se observan salir, desorientadas, atontadas.
Juegos de niños, sonrisas perdidas; solo un eco de su podrida persona.
El viento azotando en su rostro, pareciera que sus ojos aun brillaban.
La naturaleza, solo jugueteo con usted, y un juego simple lo convirtió.
Eso atrás quedó, jamás lo valoró, y así para siempre lo abandonó,
y ahora, días como este, siempre esperó, días efímeros que recordara.
Maniquí articulado con rutinas, pues su mente se cerró, y sus ojos abrió!
Y así todos cumplen con su ciclo, alcanzando su humilde destino.
K.K. 77
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